Primer encuentro con el señor de las ranas.
Crokit. En efecto. Aquí estaba. La libretilla astuta y subversiva se hallaba en el fondo del pantano. Crokit. Hoy, al salir plácidamente a recoger el periódico matutino con mi bata de señora en condiminio, he descubierto mi antigua libretilla desparramada en el último escalón que lleva al fango. ¡Cuántos dulces recuerdos he encontrado! Crokit. ¡Cuántas pendejadas de aquel que fuera mi señor y maestro! Hoy, que recorro mi parcela, dueño ya de mi vida. Crokit. Nada tengo que pedirle a la vida, porque me lo ha dado todo. Ciento treinta y dos cocodrilitos y otros tantos panchovilleados por el mundo. Crokit.Y todo lo que tenía que hacer era darle chicharrón carnita al pelafustán del Primer Lagarto...
¡Dónde chingados están mis chanclas, pinche Lagartijo! Me caga tocar el suelo sin mis chanclas.
Es así. De nuevo soñando más allá del almohadón. Crokit. Crokit. Crokit. Oye, amigo. Desde la superficie de la plasta verde, se asomaban dos ojillos negros y codiciosos. Oye, amigo. ¿Qué tanto deseas tus deseos? Los deseo, le dije a la Rana, los deseo profundamente. Hablemos, pues, de negocios. Entonces, me sumergí hasta la cintura para escuchar sus oscuros y escandalosos planes para conquistar el mundo. ¡Qué escandalosos eran!¡Qué oscuros resultaban! Pero que satisfactorios parecían.
domingo, noviembre 04, 2007
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4 comentarios:
Escandaloso suena tentador, no hay como hacer olas en el agua para percatarnos de la propia existencia
chido javier
Ya dejame en paz
Hola Ricardo,
pues que puedo decir...padre que tengas talento para la escritura, pero sigue mejorándola con alguien que sea experto y escribiendo más.
Bravo por la temática de esta última aparición, que venga más, felicidades,
hasta pronto...
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